India y el tráfico
31 julio 2010
Cuando Paramesh cuenta que asiste a clases prácticas en Anantapur para sacarse el carné de conducir, dan ganas de preguntarle qué normas de conducción aprende, porque claro…
Los adelantamientos no son temerarios, son simplemente prácticos. ¿Por qué esperar cuando hay huecos entre los vehículos?
Y cuando ya te crees que nada peor puede pasar, aparece una vaca en medio de la carretera…
Pero, ¿quién es capaz de trazar una frontera universal entre el orden y el caos con la que todo el mundo se identifique?
¿No es cierto que hay personas desordenadas que se organizan perfectamente en su caótico microcosmos?
Pues eso.
Los indios en contacto directo con su fauna
25 julio 2010
Las vacas no se comen porque son sagradas y en ellas se reencarnan los dioses. Campan a sus anchas por calles, carreteras y mercados porque sus dueños las abandonan al ver que están enfermas y no producen leche, ya que alimentarlas sale caro. Las tienen vigiladas y las vuelven a recoger si algún día las ven sanas.
La inmensa mayoría de los perros son chuchos callejeros sin dueño. Casi todos presentan la misma forma y el color de su pelaje solo varía entre el blanco, el marrón y el negro. Las generaciones más mayores sostienen que las almas de delincuentes y gente de mal vivir se reencarnan en estos canes de nadie, para ser repudiados, pateados y olvidados. Por el contrario, las generaciones jóvenes no hacen caso de esta creencia y adoptan perros de raza que compran en las grandes ciudades.
Al igual que las vacas y los perros, los cerdos se pasean solos o en piaras por las ciudades y los pueblos. Como cada vez hay más basura, seguirán proliferando, ya que solo la casta más pobre de las siete que componen la sociedad india se los come: los “intocables“… Sí, se llaman intocables porque no se les puede tocar, al igual que a los cerdos, que no se comen porque tampoco se les puede tocar…
Por el contratio, los elefantes son sagrados, como las vacas. Hay incluso una elefanta considerada una diosa en vida. Se llama Lakshmi i vive en un templo hindú de la ciudad de Hampi.
Las peleas de gallos son típicas y habituales.
En Anantapur, los indios también conviven con gansos, …
… búfalos, …
… monos, …
… gatos, ratas, pájaros varios e insectos de la más diversa índole.
India y la amistad entre caballeros
25 julio 2010
En media hora sentado en una avenida, la imagen de arriba puede repetirse varias veces. Como ya sabemos, es la forma que tienen los hombres musulmanes o de Oriente Medio de expresar aprecio, amistad o camaradería.
Así que si un compañero de trabajo indio desliza su mano por tu nuca, la baja a lo largo de tu espalda y llega a los glúteos, no debes asustarte ni excitarte. Significa que se siente muy cómodo trabajando contigo.
Mucho mejor es la impresión que le das a un señor, si te da de comer en la boca. Sí, sí. Te acerca la mano a la boca con un caramelo, tu dejas que te lo ponga encima de la lengua y luego sonreís. Es típico.
Algunas mujeres también lo hacen en Occidente y nadie se asusta.
La India y su gente
19 julio 2010
Las mujeres pasean sus bellos y coloridos “saris” o “punjavis“, con esa parsimonia del que sabe que no hay prisa, que el trabajo que no se pueda terminar hoy, se acabará mañana.
Te miran de reojo con discreción cuando caminas por su ciudad y, si las pillas, te dedican una sonrisa cálida.
En el sur de la India, el bigote es un símbolo de virilidad al que pocos hombres renuncian. Dicho símbolo contrasta sobremanera con el atuendo habitual de campesinos y obreros, que consiste en un pareo largo hasta los pies o corto hasta la rodilla. El 80% de la población activa del sur trabaja en la agricultura, o sea, que hay muchos hombres con pareo o “lungi“. Si eres occidental, te hace gracia.
Ellos sí se toman la libertad de mirarte de arriba a abajo, como si te hicieran una biopsia de toda tu anatomía, con esa curiosidad que se ve sobre todo en los niños. Sólo te sonreirán después de la primera toma de contacto.
Naturalidad, curiosidad, simpatía, inocencia y encanto son los regalos de bienvenida de todos los niños sin excepción.
Te cogen de la mano y van paseando contigo, como si estuvieran interpretando el papel que desempeñarían tus hijos. Miran hacia arriba, te clavan la mirada oscura pero luminosa y te van preguntando lo que se les ocurre, un poco en inglés y todo lo demás en telugu.
Se da uno cuenta de lo individualistas que somos en nuestro “primer mundo”, donde estamos tan ocupados con nosotros mismos que…
¿Es que somos el “tercer mundo” en todo lo que respecta a lo inmaterial? No, lo que pasa es que lo vivimos de otra manera.






















